La pandemia COVID-19 ha sido considerada la crisis sanitaria más devastadora de los últimos cien años, trayendo gran dolor y sufrimiento, pero también mostrando el deber y compromiso del personal de la salud, quienes han demostrado una rápida metamorfosis del sistema sanitario. Los anestesiólogos en particular, gracias a su experiencia, han sido capaces de asumir un trabajo y responsabilidades muy distantes de su actividad habitual.  Al respecto habla con Modern Health el presidente de la Sociedad de Anestesiología de Chile, SACH, el Dr. Cristian Rocco Muñoz.

El Covid-19 ha venido a ser un gran desafío para los equipos de salud a nivel mundial. Su desconocimiento y reales efectos en un comienzo, fueron rápidamente transformándose en una necesidad urgente de atender a la población que comenzaba a contagiarse a un ritmo acelerado, e incluso a morir.

No había tiempo de planear con calma, ni mucho menos de organizar estudios o seminarios a largo plazo, pues la respuesta debía ser inmediata. El compromiso de los equipos médicos y profesionales de la salud en general, debía ser aquí y ahora.

Adaptarse a un nuevo visitante indeseado, ponía una vez más al personal sanitario en alerta, llevando a algunos incluso a cambiar su manera de ejercer la medicina, como es el caso de los anestesiólogos, quienes debieron asumir la gran responsabilidad de adaptar sus máquinas de anestesia  para ser usadas en la ventilación de pacientes COVID.

“Dada la contingencia mundial ocurrida desde fines del 2019, y en marzo del  2020 cuando ya llega a Latinoamérica y a Chile, y viendo lo que estaba sucediendo en Europa, tuvimos que tomar cartas en el asunto. Ver cómo nos empezábamos a preparar los anestesiólogos para ser un apoyo a los médicos intensivistas, ante lo que sabíamos que se venía como primera ola” cuenta el Dr. Cristian Rocco, presidente de la Sociedad de Anestesiología de Chile, SACH.

El profesional agrega que “En Chile no hay más de 300 o 400 intensivistas registrados, por lo que sabíamos que nosotros como anestesiólogos debíamos convertirnos rápidamente en esa segunda línea de médicos que íbamos a tener que estar en el frente, o como primera línea de atención a pacientes COVID”.

La tarea debía estar en manos de los Anestesiólogos, pues ellos ya tienen  nociones de atención de medicina intensiva. “Hacemos rotación en medio de nuestra formación en medicina intensiva, además de los procedimientos que se hacen habitualmente en pacientes como entubación, o aplicación de cateters centrales, o instalación de líneas arteriales, y también tenemos mucho manejo de ventilación mecánica, no sólo por nuestra formación, sino que por lo que hacemos diariamente con nuestras máquinas de anestesia” explica el Dr. Rocco.

Adaptación de las máquinas de anestesia: la gran esperanza

Pero no todo resultaba tan sencillo: las máquinas de anestesia, hasta ese momento, no tenían una autorización expresa de parte de sus fabricantes para hacer ventilación masiva prolongada. “Nosotros hacemos anestesia general todos los días con nuestros pacientes, pero sólo son por un tiempo determinado, y no por varios días. Por eso se evaluó con los fabricantes, y la FDA,  y logramos que se levantara esta restricción de no poder usarlas en ventilación prolongada. Fue entonces cuando nos pusimos rápidamente a ver qué tipo de modelo de máquina cumplía con los requisitos mínimos para poder asistir en la ventilación en forma prolongada de pacientes COVID. Entonces pasaron varias cosas: primero, hablamos con el Ministro de Salud de la época que era el doctor Mañalich, para que sacara una resolución autorizándonos a utilizar las máquinas de anestesia como recurso para ventilar pacientes COVID. Paralelamente, nosotros en el comité científico de la Sociedad de Anestesiología de Chile, hicimos un grupo de trabajo, para sacar recomendaciones e instrucciones que nos servían para ver cómo debían ventilarse estos pacientes con las máquinas de anestesia, que tienen ciertas situaciones especiales por ser distintas a un ventilador. Teniendo la resolución del ministerio, y siendo revisadas estas recomendaciones por nuestro equipo de la sociedad de anestesia, y también en conjunto con la sociedad de medicina intensiva, se hizo oficial esta recomendación compartida entre las 2 sociedades científicas” relata el presidente de la SACH.

DATO

En la primera ola se puso a disposición más de 390 máquinas de anestesia. Para ello, fue necesaria la compra de insumos en forma extraordinaria, debido a que algunos de estos debían ser cambiados con mayor frecuencia.

Las recomendaciones de los equipos chilenos fueron compartidas por toda Latinoamérica, debido a que fueron los primeros en sacar indicaciones de este tipo.

La Capacitación

Teniendo a disposición las máquinas y recomendaciones necesarias, se tornaba urgente la capacitación del capital humano. Para esto, se dispuso de cursos on line a través del hospital digital del Ministerio de Salud, surgiendo en una primera etapa el “curso de manejo para pacientes COVID”, que incluía las máquinas de anestesia como ventiladores mecánicos de uso prolongado.

El dr. Cristian Rocco cuenta al respecto que: “En el primer curso tuvimos más de 2300 alumnos inscritos, siendo que en Chile existe un catastro de 1800 anestesiólogos inscritos, por lo que la matrícula superó enormemente la cantidad pensada” esto se explica, porque “contamos con la participación de anestesiólogos de países vecinos de Latinoamérica, como Argentina, Perú, Bolivia y Colombia. Además, los alumnos inscritos no sólo fueron anestesiólogos, sino que intensivistas y también urgenciólogos, y a todos se les certificó en forma gratuita una vez que terminaban el curso”

La capacitación abarcaba todos los puntos necesarios: desde la atención del paciente COVID, la fisiopatología, la sintomatología, cómo eran los patrones respiratorios, abordaje de la vía aérea, hasta lo que se refiere a la máquina propiamente tal: circuitos, filtros, formas de funcionamiento, electricidad, cómo conectarla, cómo mantener la máquina de anestesia y qué parámetros usar tanto de oxigenación, como de ventilación.

Dato

En la primera ola se llegaron a usar sólo 125 máquinas de anestesia a nivel nacional. Y, para la segunda ola comenzada en marzo, sólo han tenido usos intermitentes. Esto se explica porque en el transcurso de la pandemia, el Ministerio de Salud adquirió más ventiladores de intensivo. Debido a esto último, las máquinas de anestesia se usan mientras se hace el cupo de ventilador mecánico, o para ventilar pacientes que no son COVID, y que son post operados de cirugías mayores.

El trabajo de los anestesistas

Para conseguir el gran aporte que han significado los anestesistas para el país hoy en día, fue un trabajo arduo. “La gran mayoría de nosotros trabajamos como clínicos, por lo tanto tuvimos varias horas extra de reunión, varias revisiones de los protocolos, para llegar a consenso, a acuerdo, y sacar rápidamente un manual que fuese lo más operativo posible, para alguien que incluso no conociera los distintos modelos de las máquinas de anestesia, viera cómo echar a andar rápidamente una máquina de anestesia como ventilador mecánico de intensivo” cuenta el facultativo. A esto agrega que “En general la Sociedad de Anestesia tiene muy buena llegada con los colegas y tenemos muy buenas redes de contacto con las otras Sociedades científicas de Intensivo, de urgencia, la de pediatría que también está siendo un muy buen aporte de pediatras atendiendo adultos, así es que siempre hemos estado en contacto”.

Pero no sólo en la ventilación y asistencia a pacientes Covid se centra el trabajo de los profesionales de la anestesia, pues su actuación se desarrolla a distintos niveles en medio de la pandemia. “No debemos olvidar que no sólo nos pusimos a disposición de nuestros colegas intensivistas para la atención de pacientes COVID, sino que debemos seguir atendiendo a todos los pacientes que requieren tanto cirugías de urgencia, como cirugías impostergables, como son las cirugías oncológicas. Por lo tanto, tenemos que seguir activos” aclara el Dr. Rocco. A esto, añade que “Durante la primera ola, más del 70% de los anestesiólogos en Chile reconvirtieron por lo menos una parte de su horario de atención de pacientes intensivos, cubriendo turnos en las unidades de intensivos, o cubriendo turnos en unidades nuevas que tuvieron que hacer en las salas de recuperación, o en los mismos pabellones ventilando con las máquinas de anestesia. Y de ese porcentaje de anestesiólogos que se reconvirtió a la atención de pacientes de intensivo, hay un grupo que continúa haciéndolo”.

Para finalizar, el doctor Cristian Rocco, presidente de la SACH, dedica un mensaje a sus colegas: “quiero dar un agradecimiento a todo el equipo de salud, no sólo a los anestesiólogos y anestesiólogas de Chile, y reforzar el llamado a seguir. Estamos en la última parte, en los últimos metros de esta carrera que ha sido bien larga, y no podemos restar ahora. Debemos seguir, porque no podemos en este momento dejar de aportar todo lo que ya hemos hecho. Esta pandemia la vamos a sacar entre todos”.

Dato

Los anestesistas tuvieron un reconocimiento, que fue realizado en un reporte en La Moneda con la presencia del presidente de la Sociedad de Anestesiología de Chile. En la ocasión, recibieron un agradecimiento como especialidad, por su aporte en la pandemia.

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