Cada 07 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud y este año el slogan es “Salud para todos”. Considerando este desafío, es importante poner foco en cómo la innovación médica puede resultar una excelente herramienta para mejorar la experiencia de los pacientes y mejorar el acceso. Esto es fundamental, sobre todo en el caso de las Enfermedades No Transmisibles (ENT), que tienen una altísima incidencia de muerte en el mundo.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), patologías como cánceres, enfermedades cardiovasculares, diabetes y enfermedades pulmonares crónicas, representan 71% de los decesos a nivel global[1]. Chile no está ajeno a esta realidad, pues según el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) las enfermedades del sistema circulatorio junto con los tumores cancerígenos o neoplasia, en conjunto, alcanzaron 43,9% de los fallecimientos de 2022.[2]

Estas cifras, además de darle urgencia a los tratamientos de los pacientes, podrían también aumentar la carga de atención del sistema de salud y por ende, de los especialistas médicos. Y es ahí donde la innovación en tecnología médica puede resultar un gran aliado.

En la actualidad existen desarrollos tecnológicos que acompañan a los especialistas en salud para hacer más precisos no solo sus diagnósticos, sino que también para mejorar la eficiencia de intervenciones y tratamientos.

Un claro ejemplo de ello son los exámenes de resonancia. Dado que muchas veces son incómodos para los pacientes por su duración, el ruido que generan y además estar en un espacio cerrado, se han incorporado herramientas de Inteligencia Artificial que permiten, por ejemplo, acortar los tiempos de procedimiento en un 50%, sin sacrificar la calidad de la información que se entrega para tener un diagnóstico certero.

Pero si nos vamos aún más al origen, la tecnología ha mejorado los estudios tradicionales de diagnóstico en imagenología. Hoy existen equipos que requieren menos dosis de radiación para exámenes de radiología, existen transductores más potentes para exámenes de ultrasonido o los equipos de  Pet-CT que generan imágenes de una altísima calidad.

Este tipo de tecnologías, permiten una detección anticipada de diferentes cuadros, con diagnósticos cada vez más certeros. Esto, a su vez, abre espacios para tratamientos más adecuados para cada paciente, mejorando así su calidad de vida.

Un tema que no podemos dejar de lado es el autocuidado. En el caso de las enfermedades no transmisibles, es clave lograr que los pacientes cambien sus hábitos para generar un cambio real. Esto requiere de una atención integral donde las personas sean acompañadas por especialistas de diversas áreas como nutrición, deporte o kinesiología y por cierto, de su familia.

Por lo tanto, la innovación en salud no solo debe apuntar a desarrollar una mejor tecnología con equipamientos de punta para hacer diagnósticos y tratamientos, sino que también en incentivar la creación de una verdadera comunidad que permita guiarlos hacia una vida más saludable. No olvidemos que muchos pacientes abandonan sus tratamientos mientras la enfermedad avanza de manera silenciosa.

Gracias al apoyo de la innovación tecnológica, los especialistas pueden enfrentar los desafíos que nos imponen las patologías de mayor prevalencia en la actualidad, escenario que se complejizo aún más a raíz de la pandemia, logrando una detección cada vez más prematura de muchos cuadros, con tratamientos personalizados, una mejor experiencia para los pacientes y acercando la medicina de precisión a todos.   


[1] https://www.paho.org/es/temas/enfermedades-no-transmisibles

[2] https://deis.minsal.cl/?#datosabiertos

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